
Californication
Enero 7, 2008La huelga de guionistas de Hollywood provoca que los serieadictos exploremos caminos insospechados y busquemos sustitutivos mientras esperamos la siguiente dosis. Entre otras, Samantha Who, una comedia en la que una chica se despierta amnésica tras ocho días en coma y descubre que odia a su “antigua yo” o Women’s Murder Club, una extraña mezcla entre Shark, CSI y Desperate Housewives, en la que cuatro amigas investigan asesinatos. Pero el gran acierto fue, sin ninguna duda, Californication.

David Duchovny es Hank Moody, un escritor de best-sellers en plena crisis: no consigue redactar ni dos líneas seguidas y su ex mujer va a casarse con su nuevo novio. En Californication conviven la comedia y el drama; comedia, porque Hank se verá en situaciones surrealistas que provocarán más de una carcajada, y drama, porque un halo de frustración y tristeza envuelve a nuestro personaje. El nombre de la serie tiene una razón de ser, y el sexo será un elemento fundamental a lo largo de los doce capítulos de la temporada; tan sólo les diré que asociaciones de diversa índole pidieron su retirada porque en el primer capítulo, Moody tiene algo más que palabras con una monja. Imprescindible la relación que mantiene con su ex mujer, interpretada por Natascha McElhone, y con su hija, que hasta resulta creíble por las rarezas y manías de su personaje.
Como les decía, doce capítulos. Media hora cada uno, se ven deprisa, enganchan. Dedíquenle seis horas de su vida a esta serie, cruda, con lenguaje muy explícito y no apto para menores pero que, en el fondo, no deja de ser una historia de amor, con la que podrán llorar y reír y cuyo final no les dejará indiferentes.
Bajito no se escucha na-da: Red Hot Chili Peppers- Californication…





