
Memorias de Queens
Junio 18, 2007
Por fin llega a estos lares la primera película del antes músico, después escritor, guionista y finalmente director Dito Montiel. Ha tardado, pese a haber recogido durante el año pasado buenas críticas e incluso algún que otro premio en un par de festivales de los que merecen la pena, véase Sundance y Venecia. El amigo Dito es un tipo sencillo, adolescente en el neoyorquino barrio de Queens en los 80, que después de una medio movida vida de barrio escapó a Los Angeles a hacerse una estrella del rock. No consiguió el éxito a la primera, no fue en la música, fue con su libro autobiográfico A guide to recognizing your saints, libro que después convertiría en guión y película, en buena película.
Traducida por aquí como Memorias de Queens la primera de Dito Montiel es algo así como la maravillosa Diario de un rebelde de Jim Carroll para todos los públicos. Una historia de adolescencia, de primeros asaltos con sexo, drogas y violencia pero sin sexo, sin drogas y sólo con la violencia necesaria. Una historia bien contada, simple pero llena. Que entretiene por sí sola, que no necesita pegar, le basta con amagar, con colocarnos donde muchos estuvimos y allí soltarnos. Con los amigos que elegimos cuando no sabíamos elegir, con los que eligieron para nosotros. Sin voz, dejándonos llevar a donde no queremos ir, perdiendo contra la inercia, sin voz. Arriesgándonos, jugando con las drogas, saltando, arriesgando, inconscientes, ni valientes ni vivos. Cogiendo el primer amor entre las manos, sin saber muy bien qué hacer con él, tarde intentar agarrarlo. Perder, siempre perder. Buscando arrestos para escapar, ser otro, con suerte escapar y ser otro. Recordarán dar pasos más largos para cambiar de camino, decir basta y elegir, empezar a elegir. Aunque nunca hayan estado en Queens probablemente se vean allí, recuerden lo bueno, suelten lastre.
Regalan los mejores momentos de la película un contenido y acertado (por contenido) Robert Downey Jr. y Chazz Palminteri, raro lejos de su señorío habitual, extraño pero convincente. Dirige, como ya saben, un primerizo, Dito Montiel, a quien no le ha temblado el pulso a la hora de utilizar la vista en primera persona, los desenfocados, planos y técnicas que recuerdan y mucho a algunos de los últimos Oscars independientes. Y no es por rajar, pero su mano tiene la misma originalidad con el bolígrafo y con la cámara, sin complejos, la originalidad de otros. No es malo copiar si se hace bien, dicen, no seré yo quien se queje, no mientras haga películas tan buenas como Memorias de Queens. No se la pierdan!
Bajito no se escucha na-da: Jamiroquai - Alright..







