Empezamos mal subtitulando como nos da la gana un más interesante, a pesar de usadísimo, "Love is a force of nature". Le colocamos a la película un León en Venecia y los Globos de Oro más importantes, Mejor Película dramática, Mejor Director y Mejor Guión, el cartelito de favorita para los Oscars y la bandera del orgullo gay y con esto último y gracias a ello todo lo anterior. Tal vez es demasiado decir pero me parece que miden mal, la película no merece tanto, es una historia de amores imposibles, una más, no es nada nuevo y entiendo el cabreo del genio. Otro drama romántico americano de los que dejan la huella justa. Amor entre dos hombres, en una sociedad de machitos cowboys, cambiamos hombre por mujer, le damos dos retoques al guión, adiós polémicas, adiós blogs de fans, adiós repercusión en la prensa, adiós premios adiós!
Como tantos, pensé que Brokeback Mountain era el peliculón del año y me quedé con las ganas. Vi cielos y paisajes preciosos, un amor que empieza repugnante con un encuentro sexual demasiado violento. No, no me repugnan caricias y besos, no tuve durante la película ningún sentimiento distinto al que tengo al ver a una pareja quererse en una historia de heterosexuales. La escena me hizo apartar la mirada, así como me enternecen otros momentos de la película su primer encuentro sexual me pareció repugnante, por violento, por fuera de lugar, por forzado, por no decir nada.

Después de ensuciar los primeros minutos la película recupera un buen tono, es lenta pero no adormece. Las palabras son las justas, todo está muy medido, las palabras, los silencios, las miradas, sus ojos acompañando a la cámara hacia unos paisajes impresionantes. La historia coloca a cada uno de los protagonistas lejos de donde desean, vidas vacías que sólo tendrán algo de sentido cuando esporádicamente se van encontrando a lo largo de su vida. Y aquí también miden perfectamente, los encuentros que nos enseñan y los que no se ven se compensan a la perfección, no perdemos el hilo ni nos aburrimos viviendo una y otra vez lo mismo. Cada encuentro es distinto, cada uno de los dos espera algo distinto de cada encuentro, cada vez que se encuentran acaban de una manera, sueñan, sueñan con no tener que encontrarse pero sus miedos y fantasmas, sus otras responsabilidades, nunca les dejan…

Y hasta aquí puedo leer…os recomiendo ir a ver la película, a pesar de no ser lo que venden es una historia de amor y es difícil no hacerlas bonitas. Yo me guardo tres cosas, la primera los paisajes de la película, cielos abiertos, enormes y azules (de los que no vemos en Bilbao), montañas verdes y ríos, naturaleza…la segunda dos camisas, una protegiendo a la otra…y la tercera la banda sonora, más concretamente la guitarra de Gustavo Santaolalla un viejo rockero argentino que seguro os hace tararear al salir del cine.
Bajito no se escucha na-da: Andrew Bird – Opposite day…






